La Dictadura de
Primo de Rivera (1923-1930)
1. INTRODUCCIÓN
El
13 de septiembre de 1923 el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de
estado con el que puso punto y final al decrépito sistema de la Restauración,
iniciándose un período de dictadura militar que se extendió hasta 1931.
El sistema político de la Restauración, en el que los partidos dinásticos se
iban turnando en el poder de manera pacífica y pactada, se mantuvo operativo
hasta el establecimiento de la dictadura. Sin embargo, en los últimos años de
funcionamiento el sistema mostraba claros signos de desgaste, y a medida que se
acentuaba la crisis institucional aumentaba el ruido de sables.
La caída de la dictadura terminó arrastrando al rey, Alfonso XIII, debido a la
actitud permisiva que mantuvo ante el establecimiento y el desarrollo del
régimen, lo cual lo lastró en gran medida, y a su incapacidad, debido a
múltiples factores, para liderar un proceso de transición política que
posibilitara el regreso a un sistema constitucional.
ANTECEDENTES
La situación internacional: la I Guerra Mundial y la Revolución Bolchevique
La postura neutral que mantuvo España durante La Gran Guerra (1914-1918) se
derivó en gran medida del hecho de no haber participado en los sistemas de
alianzas internacionales que se habían venido estableciendo durante los años
precedentes entre las principales potencias europeas.
La no participación en la guerra propició una cierta expansión de la economía
española, ya que el conflicto redujo la capacidad productiva de los países
beligerantes, y España, por su cercanía geográfica, se convirtió en un
importante suministrador de productos industriales y agrarios. Sin embargo, el
aumento de la demanda de productos españoles, aunque estimuló el crecimiento de
la producción, provocó una subida paralela de los precios. Por lo tanto, aunque
el aumento de la demanda benefició por un lado a la industria catalana y vasca
y a la minería asturiana fundamentalmente, por otro lado acentuó la situación
de pobreza de las clases populares.
Durante la Gran Guerra estalló, en 1917, la Revolución bolchevique en Rusia.
Era la primera vez que un partido obrero conseguía hacerse con el poder e
iniciaba la construcción de un estado de los trabajadores. La burguesía
europea, atemorizada ante una eventual emulación de la revolución proletaria,
exigió a los gobiernos un endurecimiento de la represión contra los partidos
obreros, produciéndose un aumento considerable de la conflictividad social en
durante estos años.
Los partidos políticos de oposición
Los principales partidos de la oposición en los años previos al establecimiento
de la dictadura de Primo de Rivera fueron los siguientes:
·
Partido Republicano Radical de Lerroux.
Conoció un importante retroceso electoral durante esta época, debido a la
pérdida de apoyo por parte del sector obrero, que comenzó a respaldar a
partidos obreristas. Esto impulsó a este partido hacia posiciones cada vez más
conservadoras.
·
Partido Reformista de Melquíades Álvarez.
Se trataba de un partido republicano, laico y anti-caciquil, que aspiraba a
reformar el corrupto sistema político español. Durante esta época fue
separándose cada vez más de los posicionamientos políticos socialistas,
acercándose a los liberales.
·
Partido Socialista. Conoció un fuerte
incremento de su filiación y fuerza electoral. El estallido de la revolución
rusa provocó un conflicto interno dentro del partido que desembocó en la
escisión de un sector partidario de apoyar la revolución bolchevique rusa e
ingresar en la III Internacional, la Komintern, organización fundada por Lenin
y Partido Comunista Ruso en 1919 con el objetivo de extender la revolución por
el mundo y terminar con el sistema capitalista. Este grupo fundó en 1920 el
Partido Comunista Español (PCE)
La lucha sindical
Durante esta época los sindicatos obreros conocieron un fortísimo crecimiento,
especialmente la CNT (Confederación nacional de Trabajadores), que pasó de
15.000 afiliados en 1915 a 700.000 en 1919. En Andalucía, la situación de
miseria en la que vivía el campesinado y las aspiraciones de cambio social que
alimentaba el triunfo de la revolución soviética impulsaron numerosas revueltas
protagonizadas por los anarquistas en las que se quemaron cosechas, se ocuparon
tierras y se repartieron propiedades. El historiador Díaz del Moral acuñó la
afortunada denominación “Trienio Bolchevique” para referirse a esta explosiva
situación prerrevolucionaria que vivió Andalucía entre 1918 y 1921. La gravedad
de los acontecimientos llevó al gobierno a declarar la situación de guerra,
prohibir las asociaciones obreras y detener a los principales líderes
sindicales.
En Barcelona, la conflictividad social también se acentuó. Los enfrentamientos
entre la patronal y los sindicatos se radicalizaron a partir de 1919. Los
representantes de los empresarios crearon la Federación Patronal para luchar
contra las fuerzas obreras. Recurrieron a la contratación de pistoleros a
sueldo para asesinar a los principales líderes sindicalistas. Por otro lado
hubo sectores anarquistas que optaron por la violencia y los atentados como
estrategia de lucha. Entre estos destaca el grupo de los Solidarios, donde
encontramos militantes como Juan García Oliver, Buenaventura Durruti y
Francisco Ascaso. Los dos últimos murieron años más tarde, en 1936, luchando
contra los sublevados en la Guerra Civil Española. La patronal contó además con
el apoyo del gobierno para ejercer la represión sindicalista. Todo esto ha
hecho que esta época sea conocida como la época del pistolerismo. Durante estos
años hubo más de 800 atentados en los que murieron conocidos empresarios y
políticos, así como los principales líderes de los movimientos obreros. Es de
destacar el asesinato perpetrado por anarcosindicalistas del presidente del
gobierno, Eduardo Dato, en 1921. Uno de los episodios más violentos se inició a
raíz de la huelga comenzada en Barcelona en febrero de 1919 por los
trabajadores de la empresa de energía eléctrica la Canadiense, que se prolongó
durante cuarenta y ocho días, provocando la paralización del 70% de la
industria catalana.
El problema de Marruecos
El gobierno español emprendió en Marruecos una agresiva política militar, tras
la pérdida de las últimas colonias ultramarinas en 1898, para afianzar el
control sobre la zona. Estas acciones fueron impulsadas por algunos grupos
empresariales españoles con grandes intereses económicos allí. Sin embargo, la
guerra de Marruecos generó un fuerte movimiento de repulsa entre los sectores
más humildes, de donde salían los efectivos humanos llamados a defender la
colonia norteafricana. La zona occidental, de Ceuta y Tetuán, no fue difícil de
controlar, sin embargo la zona oriental ofreció una feroz resistencia al
dominio español. Los enfrentamientos entre el ejército español y los rifeños
fueron numerosos, aunque cabe destacar el ataque por sorpresa protagonizado por
estos últimos al puesto español de Annual, en el que murieron unos 13.000
soldados españoles. El ejército español envió pronto nuevas tropas que
consiguieron recuperar rápida y fácilmente las posiciones perdidas, sin embargo
el Desastre de Annual provocó una fuerte desestabilización política.
El gobierno se vio forzado a dimitir, formándose un nuevo gobierno de
concentración presidido por Antonio Maura en el que había representación de
todas las fuerzas políticas. El Congreso encargó a una comisión la
investigación del desastre de Annual. Ésta elaboró un informe, conocido como el
Expediente Picasso, que provocó fuertes debates parlamentarios y contó con el
rechazo rotundo del ejército, ya que dicho informe responsabilizaba del
desastre a los principales mandos militares e incluso a Alfonso XIII, promotor
de la ofensiva norteafricana. Socialistas y republicanos exigieron en el
parlamento que tanto los mandos militares como el rey asumieran sus
responsabilidades.
CAUSAS DEL GOLPE MILITAR
Los sectores que le dieron apoyo (militares,
políticos cercanos a la monarquía y clases dirigentes) defendieron su acción
como una solución para poner fin a la crisis política y a la conflictividad
social que atravesaba el país. Para los
golpistas las razones que justificaban ese cambio eran:
·
La inestabilidad y el bloqueo del sistema
·
El desprestigio derivado del continuo
fraude electoral
·
EL miedo de las clases acomodadas a una
revolución social
·
El aumento del republicanismo y de los nacionalismos
·
El descontento del ejército por el
desastre de Annual
·
Evitar que las Cortes exigieran
responsabilidades por el desastre.
El golpe de Estado
Varios días antes de la fecha prevista para discutir en Cortes el expediente
Picasso, el general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de estado, la noche del
12 al 13 de septiembre de 1923.
Primo de Rivera exigió la disolución inmediata del gobierno y la entrega del
poder a los militares. Alfonso XIII decidió acceder a dichas peticiones,
encomendando la formación de un nuevo gobierno integrado únicamente por
militares.
Primo de Rivera justificó el golpe de estado aduciendo que el régimen
constitucional estaba bloqueado y que existía un gran riesgo de revolución
social y se presentó como el remedio necesario para impulsar una regeneración
del país.
Anunció su pretensión de terminar con el caciquismo y la corrupción política,
la indisciplina social y las amenazas a la unidad nacional. Sin embargo hay que
tener en cuenta que por otro lado con el golpe de estado Primo de Rivera
evitaba la democratización del sistema político promovido por el último
gobierno de concentración dirigido por García Prieto. Atendiendo a esto, su
acción puede ser interpretada más como un intento de frenar las reformas que
como la pretensión de regenerar el sistema moribundo de la restauración.
LA DICTADURA (1923-1931)
El Directorio Militar (1923-1925)
En esta primera fase Primo de Rivera constituyó un gobierno de carácter
interino integrado exclusivamente por militares con el que pretendía hacer
frente y resolver los graves problemas que amenazaban a España. Las principales
medidas adoptadas por este gobierno fueron muy duras:
·
La Constitución de 1876 fue suspendida.
·
Las Cámaras legislativas (Congreso y
Senado) disueltas.
·
Los partidos políticos y los sindicatos
fueron prohibidos.
·
Las autoridades civiles locales fueron
cesadas. Con ello pretendía acabar con la élite oligárquica y el caciquismo.
Miguel Primo de Rivera creó en 1924 un nuevo partido gubernamental, la Unión
Patriótica, con el objetivo de prestar apoyo social a la dictadura. Se trató de
un partido en el que se quería integrar a toda la sociedad y con el que se
pretendía sustituir a todos los partidos políticos tradicionales, a los que
consideraba corruptos. Sus principales afiliados procedían de la antigua
oligarquía caciquil, el carlismo, la oligarquía agrícola y el catolicismo.
Aunque Primo de Rivera anunció como uno de los objetivos principales del
régimen terminar con la oligarquía y el caciquismo, muchos de los integrantes
de estos grupos se incorporaron a la Unión Patriótica, reciclándose
políticamente, lo cual les permitió mantenerse ligados al poder. EL
partido sin programa ideológico definido y cuya misión primordial era proporcionar apoyo social a la
dictadura y seguir sus directrices.
Este partido le sirvió al régimen para hacer propaganda de la dictadura y de la
ideología derechista y católica que defendía. Las líneas ideológicas
principales de la Unión Patriótica fueron:
·
Rechazo de la democracia liberal y del
sistema parlamentarista.
·
Nacionalismo centralista
anti-regionalista.
·
Defensa a ultranza de la religión
católica.
El lema adoptado por la Unión Patriótica fue patria, religión y monarquía,
adaptación del lema carlista dios, patria y rey. De entre los afiliados al
partido salían los cargos para los ayuntamientos, las diputaciones y los
gobiernos civiles.
Las
primeras medidas fueron suspensión del régimen constitucional, disolución de
las cámaras legislativas, cese de las autoridades civiles, prohibición de las
actividades de los partidos y de los sindicatos. Se militarizó el orden público
y se reprimió al obrerismo radical. Elaboró un Estatuto Municipal y otro
Provincial. Se disolvieron los ayuntamientos que se sustituyó por juntas de
vocales nombradas por los gobernadores civiles.
Durante
esta fase Miguel Primo de Rivera asumió personalmente el mando de las
operaciones militares en Marruecos (Alto comisionado de Marruecos 1924) con la
intención de liquidar el conflicto en el norte de África. A partir de 1925
España colaboró militarmente con Francia. Fruto de esta colaboración se planeó
y se llevó a cabo un desembarco en Alhucemas ese mismo año que condujo a la
victoria definitiva sobre los rebeldes rifeños.
Abd el-Krim se rindió a las tropas francesas. En 1927 la guerra de
Marruecos había llegado a su fin con la ocupación efectiva de todo el
protectorado y la victoria dio a Primo
de Rivera una enorme popularidad.
A
partir de 1926 la idea de volver al régimen constitucional se fue abandonando y
el régimen se institucionalizó siguiendo la influencia del fascismo
italiano. Se convocó una Asamblea
Nacional Consultiva (1927) de carácter corporativo (sus miembros designados
entre los prohombres, no sufragio universal). También se reactivó El Somatén
(ciudadanos armados voluntarios) para colaborar en el mantenimiento del orden
público.
El Directorio Civil (1925-1930) A partir de 1925 Primo de Rivera trató
de iniciar una nueva fase política que condujese a la institucionalización del
régimen. Para ello trató de crear una Asamblea legislativa, una nueva
constitución y un partido político único, la Unión Patriótica. Incluyó entre sus ministros a José Calvo Sotelo o Eduardo Aunós aunque el
peso de los militares continuó siendo importante y autoritario.
En 1927 convocó una Asamblea Nacional consultiva en 1927, similar al Gran
consejo Fascista italiano creado por Mussolini, formada por miembros de la
Unión Patriótica que fueron elegidos mediante sufragio restringido. A esta
Asamblea se le encomendó la tarea de redactar una nueva constitución. Sin
embargo, el proyecto no llegó a conseguir el consenso suficiente y nunca
llegaría a entrar en vigor.
La política económica
Durante los años veinte la dictadura se benefició de una coyuntura económica
internacional muy favorable. El estado puso en marcha una política económica de
carácter paternalista, de revolución desde arriba, que condujo a la puesta en
marcha de ambiciosos proyectos de obras públicas, como la construcción de
pantanos, ferrocarriles y carreteras. Esta política, aunque benefició en gran
medida a algunas regiones, provocó sin embargo un fuerte déficit presupuestario
y el endeudamiento del estado.
En
esos felices años veinte el régimen puso en marcha un programa de fomento de la
industria y las infraestructuras, pero olvidó el problema agrario (sin reformas
a pesar de promover el regadío = confederaciones Hidrográficas). La idea principal fue la nacionalización de sectores
de la economía y la intervención estatal. El Estado fue el motor de las obras
públicas (ferrocarriles, carreteras, planes hidrográficos, etc). El gobierno
aprobó el decreto de Protección de la Industria Nacional (ayudas estatales a
las empresas que no podían competir con el exterior). Se concedió monopolios (
Compañía Telefónica Nacional de España, Campsa, etc) todo ello generó una gran
deuda.
3.3. La política social
Para evitar los conflictos sociales se creó la Organización Corporativa
Nacional, organizada en profesiones, con comités integrados por el mismo número
de patronos y obreros. Reglamentaban los salarios y las condiciones laborales y
actuaban como árbitros en caso de conflicto. La UGT prestó su apoyo a estos
comités, mientras la CNT fue prohibida.
Asimismo se puso en marcha una importante política de construcción de casas
baratas para mejorar las condiciones de vida de las clases más humildes.
La oposición a la Dictadura
Pasados los primeros años de dictadura, la oposición se organizó e intensificó
en torno a los siguientes grupos:
·
Los republicanos, que se organizaron en
torno a la Alianza Republicana que unió a diversas facciones del movimiento y
desarrollar una amplia propaganda exterior.
·
Los anarquistas, integrados en la CNT, se
dividieron: por una parte estaban los que defendían el diálogo y por otra los
que eran partidarios de la insurrección popular violenta. Estos últimos
fundaron en 1927 la Federación Anarquista Ibérica (FAI).
·
Los comunistas.
·
Algunos sectores del ejército. Las
conspiraciones militares como el complot de la sanjuanada en junio de 1926.
·
La práctica totalidad de los
intelectuales, entre los que destacan figuras como Unamuno, Ortega y Gasset,
Blasco Ibáñez y Menéndez Pidal. Los intelectuales y el mundo universitario
fueron controlados por el régimen mediante censura o cierre de
universidades. Esto originó la creación de un gran sindicato (Federación
Universitaria Española. En 1924 suscribieron un manifiesto con más de cien
firmas contra la dictadura. Unamuno desterrado a Fuerteventura y Blasco Ibañez
se exilió y donde llevó una campaña contra el rey y Primo de Rivera.
·
Los nacionalismos en especial el catalán.
En Cataluña se liquidó la Mancomunidad (1925), el catalán en público, la
sardana etc con lo que provocó un distanciamiento incluso entre los sectores
que habían simpatizado con el golpe ( LLiga regionalista)
·
Los socialistas: el PSOE rechazó el
régimen en 1929 y se declaró a favor de la República.
La caída del dictador y de la monarquía
El régimen fue perdiendo todos sus apoyos. Alfonso XIII, temeroso de que la
caída de la dictadura le afectase negativamente, ya que él había sido su
principal valedor, decidió retirar su apoyo a Primo de Rivera, el cual dimitió
en enero de 1930.
El rey nombró jefe de Gobierno al general
Berenguer con la intención de que éste organizase la vuelta al régimen
constitucional. La misión era la de celebrar una elecciones que permitierna
retornar a la normalidad constitucional.
El cambio se fue desarrollando de una manera demasiado lenta. La prensa
calificó al nuevo gobierno como la Dictablanda.
La oposición comenzó a organizarse y los republicanos, los catalanistas y el
PSOE acordaron la firma conjunta del Pacto de San Sebastián (agosto de 1930), a
través del cual acordaron constituir un Comité Revolucionario encabezado por
Alcalá Zamora que se encargaría de contactar con los militares republicanos y
con los representantes de los obreros para organizar un levantamiento armado
que hiciera caer el régimen.
Sin embargo los planes de los conspiradores organizados en torno al Pacto de
San Sebastián se vieron frustrados como consecuencia del levantamiento militar
de Jaca del 12 de diciembre de 1930 a favor de la república protagonizado por
los capitanes Fermín Galán y García Hernández. Esta sublevación fue rápidamente
controlada por el gobierno, siendo sus promotores fusilados, lo cual contribuyó
a avivar los sentimientos republicanistas entre la opinión pública. Después
fueron detenidos la mayor parte de los integrantes del comité revolucionario. A
pesar de los intentos del gobierno por aplastar el movimiento republicanista,
éste continuó creciendo.
La difícil situación política llevó a Berenguer a dimitir. En febrero de 1931
el almirante Aznar estableció un
nuevo gobierno, prometiendo elecciones y la formación de Cortes constituyentes.
Puso en marcha unos comicios en tres niveles: municipales, provinciales(
diputaciones) y legislativo. El gobierno decidió convocar en primer lugar
elecciones municipales al considerarlas las menos peligrosas para la
monarquía. El 12 de abril de 1931 se celebraron
elecciones municipales. En principio no se esperaba ningún cambio radical, se
convocaron con la intención de hacer un sondeo previo a las elecciones
legislativas. Sin embargo fueron entendidas por la mayoría de los españoles
como un plebiscito a favor o en contra de una monarquía excesivamente
identificada con la dictadura. La interpretación de los resultados ha sido
objeto de controversia historiográfica, ya que aunque el cómputo global de los
votos parecía ser favorable a la monarquía, en los distritos electorales
urbanos, menos influenciados los sistemas clientelares
caciquiles, el voto republicano consiguió una clara mayoría. Esto forzó la
abdicación de Alfonso XIII pocas horas después y el 14 de abril de 1931 fue
proclamada la Segunda República Española.